Amadeus (Amadeus, 1984), de Milos Forman

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Sobre el director

Se dice que de épocas y situaciones convulsas crecen las personas más interesantes. Al menos parece que con Milos Forman así ha sido.

Nació en la antigua Checoslovaquia, en el período de entreguerras, en 1932, en una Europa convulsa donde sus padres morirían en el campo de exterminio de Auschwitz. Pero tras la Primavera de Praga (1968) emigró a Estados Unidos, nacionalidad que una década más tarde obtendría.

Poco antes ganaría un Oscar al mejor director por Alguien voló sobre el nido del cuco (1975). Sin embargo, sería con Amadeus (1984) con la que obtendría su mayor éxito, nada menos que ocho premios de la Academia, entre ellos el Oscar a la mejor película, al director, al guion adaptado y, gracias a la brillante interpretación de Murray Abraham como Salieri, también otro al actor.

Sobre el argumento

La obra es narrada en retrospectiva por un anciano Salieri, un músico de la corte de Leopoldo II, cuyos años gloriosos quedaron muy atrás y de quien ya nadie se acuerda. Desde su celda del manicomio donde se encuentra recluido confiesa a un sacerdote haber matado a Mozart, su fatal enemigo. Confrontación debida a su genialidad musical, la cual no hacía más que evidenciar la mediocridad del narrador.

El joven Mozart poseía un talento inusitado al que él nunca llegaría. Sus excesos con el alcohol y el tormento al que Salieri sometió al compositor al presentarse enmascarado cual fantasma del padre fallecido, por todo ello su salud se malogró, agotado y ebrio, componiendo la que sería su obra póstuma: un Requiem encargado por Salieri.

Sobre la estética

La cuidada estética de la película es sobresaliente. Se inicia de forma sombría y decadente, tanto la casa del compositor Salieri, ya anciano, como las calles nocturnas por las que lo llevan en camilla tras un intento de suicidio, así como también el posterior psiquiátrico en el cual lo internan. Todo ello dirige al espectador al averno de la mente del propio Salieri.

Si bien sus recuerdos de Viena, de la corte y de Mozart se abren con una gran claridad, suntuosidad y excesos en todos los sentidos. Algo remarcado por el vestuario y las opulentas pelucas empolvadas que inundan en un primer momento la pantalla.

Esta claridad será notable en la parte central de la película para retornar en la conclusión al psiquiátrico. Remarcando así el final y el contraste con los espectáculos artísticos de las óperas que son sustituidos por los nuevos «comediantes y artistas» que habitan en la institución, esto es: los internos de un manicomio infrahumano.

Así, la estructura del argumento y de la estética se realizan de forma circular a la par, yendo unidas la una a la otra.

Sobre el género

El género narrativo utilizado es un híbrido de biografía e histórico, pues se centra en la vida de Mozart y en su época. Como se ha mencionado, la estructura total es circular, pero dentro de ella, de la narración de Salieri, se observa un esquema episódico, algo habitual del género principal, el biopic, que abarca un gran número de años dentro de la vida del personaje tratado.

La descripción es realizada por Salieri, el enemigo del personaje protagónico contra quien presenta una evidente animadversión

El hecho de narrar la vida de un personaje de la relevancia histórica de Mozart y el contexto en el cual vivió y realizó su obra, hace lógica la imbricación de ambos géneros. Además, se fusionan elementos dramáticos, como se observa que se desencadenaron en la vida del músico.

Por otro lado, la veracidad de algunas exposiciones realizadas, así como el histrionismo del personaje, pueden sufrir ciertas deformaciones. Lo cual no es reprochable, pues la descripción es realizada por Salieri, el enemigo del personaje protagónico contra quien presenta una evidente animadversión, y es bajo su óptica bajo la cual es presentado Amadeus.

Sobre el personaje de Amadeus

Mozart interpretado por Tom Hulce es el personaje que da título a la película. Es un antihéroe, está fuera de toda norma social establecida. Sus trasgresiones contrastan con el resto del grupo social de la corte, un estrato de opulencia y refinamiento donde se acatan las normas.

Y precisamente este es el atractivo del personaje, su rupturismo, no solo con lo social sino también con lo artístico. Su música sobresale por su originalidad remarcando la mediocridad de otros que permanecieron estancados en un arte no evolutivo con tal de encajar con el gusto de la corte de los Habsburgo.

Como suele ser habitual en este tipo de personajes (los antihéroes), su aventura le dirige al aislamiento. El centrarse en exceso en su trabajo, aislándose emocionalmente de todo, supone el abandono temporal de su esposa. Además, la sordidez de sus vicios conllevará la tragedia y la fatalidad.

Y precisamente este es el atractivo del personaje, su rupturismo, no solo con lo social sino también con lo artístico

Sobre la oscuridad de Salieri

En contrapunto está Salieri. Estrictamente hablando es un personaje antagónico, es lo contrario de Mozart, su oponente. Sin embargo, profundizando un poco más y atendiendo a las teorías al respecto descritas por Vogler en su libro El viaje del escritor encajaría más en el arquetipo de enemigo. A éstos y a los antagonistas los clasifica dentro de un arquetipo más amplio, el de la sombra.

El personaje antagónico, según él, es el que entra en conflicto con el héroe yendo los intereses de ambos en direcciones opuestas, como si cada uno tirara de un extremo de una cuerda invisible, figurada. No obstante, Vogler detalla que el enemigo es mucho más hostil puesto que busca una derrota total del héroe, su muerte y aniquilación. Todo lo cual caracteriza a Salieri y las intenciones que alberga contra Amadeus.

Su función psicológica consiste en representar ese sentimiento interno reprimido que termina exteriorizando: la patente vulgaridad de su arte ante la grandeza de un prodigio como el de Mozart. Una certeza se abre ante sus ojos haciéndose realidad lo que piensa de sí mismo: que nunca llegará a la maestría de Amadeus, que su música es mediocre. Siendo la mediocridad la peor realidad para todo artista.

Aunque habitualmente el arquetipo de arquetipo funciona como un desafío para el héroe, este no es el caso pues Mozart lo tiene por amigo hasta el final, desconoce quién es su enemigo. Desempeñando Salieri otro arquetipo, el de la figura cambiante. Esto sucede al no ser los arquetipos unos personajes de roles cerrados, pudiendo desempeñar diversas funciones, en diferentes ocasiones de la trama.

La complejidad de este personaje y la notable actuación de Murray Abraham, junto a la estética de la película, suponen los puntos más atractivos de la obra de Forman: una de las más reseñables de su carrera.

Escribe María González Juanes

Salieri. Estrictamente hablando es un personaje antagónico, es lo contrario de Mozart, su oponente