Miloš Forman, un cineasta comprometido

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La singularidad reivindicativa de sus protagonistas

Miloš Forman nació el 18 de febrero de 1932 en Cáslav, una población que en ese momento pertenecía a la Bohemia Central (Checoslovaquia), con un censo de unos diez mil habitantes.

Su familia disfrutaba de una posición económica acomodada y por tanto con acceso a una buena educación. En su libro de memorias, …Et en dit la verité: Mémoires (1993) describe diferentes anécdotas de sus primeros años y su temprano interés por el mundo del teatro y el cine.

El 30 de enero de 1933, cuando Miloš Forman estaba a punto de cumplir un año, Adolf Hitler determinó, por la fuerza de las armas, que los territorios del sur de Checoslovaquia colindantes con Alemania pasaran a formar parte del país germano. Una situación dramática que tristemente se ha repetido ahora en Ucrania de forma brutal por parte de Rusia.

En sus memorias, Forman describe la dura situación que generó a nivel familiar el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1942. Los progenitores de Miloš Forman fueron detenidos por los soldados alemanes: el padre por estar vinculado a la resistencia clandestina y la madre por su supuesta ascendencia judía. Su panorama familiar se ensombreció definitivamente cuando la madre falleció el 1 de marzo de 1943, y el padre, después de pasar por varios campos de concentración, fue herido en la frontera rusa en 1944, y falleció unos meses después. Esta tragedia familiar marcó profundamente al cineasta.

El joven Miloš Forman, pasó a ser tutelado por su tío Boleslav, quien le facilitó una formación humanista amplia. Su contacto con Vaclav Havel, dramaturgo, escritor y político checo, que años después llegó a ser el último presidente de Checoslovaquia y el primero de la República Checa, posibilitó que Miloš pudiera orientarse en sus estudios hacia modalidades artísticas que le permitieran explorar sus facetas creativas.

Curso estudios en Dejvice. Pronto se interesó por el teatro, pero bajo el dominio comunista había pocas posibilidades para desarrollar iniciativas orientadas a la modernidad y la creación artística libre. Pudo inscribirse en los cursos de guion de la Facultad de la Academia de Bellas Artes en Praga (FAMU).

A principio de los años cincuenta, Miloš Forman recaló en la televisión checa. Dos años después de su graduación, pudo incorporarse por primera vez a un equipo de rodaje como asistente de dirección de Alfred Radok en la comedia Dedecek Automobil (1956).

Después de diferentes cortometrajes y rodajes colectivos, Forman, cumplidos ya los treinta años, filma sus dos primeros largometrajes con el apoyo del productor Rudolf Hàjek: Pedro, el negro (1964) y Los amores de una rubia (1965). El segundo protagonizado por la actriz Jana Brejchová que se convertirá en su primera esposa.

La primavera de Praga y el éxodo americano

En enero de 1968 Alexander Dubček, secretario general del Partido Comunista de Checoslovaquia, dio a conocer un programa de reformas para modernizar el funcionamiento del sistema político del país. El «socialismo con rostro humano» era un proyecto reformista, no un planteamiento revolucionario o de transformación radical del país.

De hecho, el aspecto más relevante de todo este proceso fue una serie de cambios en la cúpula dirigente del Partido Comunista, que pasó a estar dominada por una nueva generación de líderes, en detrimento de los dirigentes tradicionales. Desde un principio, este movimiento reformista consiguió un gran apoyo popular y se empezaron a plantear reivindicaciones más radicales.

Pero el 21 de agosto de 1968 los habitantes de Praga vieron que las calles fueron tomadas por blindados y soldados rusos. En las semanas posteriores, Alexander Dubček viajaría a Moscú para reunirse con Brézhnev, donde se vio obligado a firmar una serie de acuerdos que establecían una tutela soviética sobre la política interna checoslovaca, daban marcha atrás a las reformas y legitimaban la presencia permanente de un contingente militar soviético en el país.

En este contexto, Miloš Forman sin ver un porvenir claro, decidió trasladarse a Estados Unidos, como hicieron otros directores checos, buscando nuevas oportunidades y retos.

Amadeus (1984)

El exilio americano: experiencias frustrantes hasta conseguir el éxito

En 1971, ya instalado en Estados Unidos, Miloš Forman, dirige Juventud sin esperanza, con un equipo norteamericano. Esta película, concebida como una sátira de la burguesía no tuvo una buena acogida. En ella abordaba diferentes aspectos como la contracultura, el rock o las drogas.

También participó en un filme colectivo titulado Visions of Eight (episodio The Decathlon, 1973). Buscando más relevancia para sus propuestas buscó temáticas específicamente americanas que, ahora sí, le llevaron al éxito de público y crítica.

Con el gran éxito de Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) y Amadeus (1984), que le reportaron sendos Oscar al mejor director, consiguió un gran reconocimiento. Forman añadió otros títulos de indudable interés integrados en una interesante filmografía compuesta por una docena de producciones a lo largo de más de treinta años de profesión. Su última película fue Los fantasmas de Goya (2006), rodada en España.

La singularidad de sus protagonistas

Los personajes de Miloš Forman se definen principalmente por representar la libertad individual y su reivindicación. Esa profunda rebeldía e inadaptación choca frontalmente contra modelos opresivos o normas sociales rígidas. Ya sea en la Checoslovaquia comunista o en el Hollywood más comercial. Sus protagonistas suelen ser outsiders que luchan por su libertad con un espíritu indomable. En definitiva, sus películas proponen sistemáticamente, en diferentes contextos, la problemática de un individuo enfrentado al sistema.

A continuación, comentamos las claves de algunos de sus personajes más recordados que representan al rebelde enfrentado a la institución.

Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)

Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) es una obra fundamental del Hollywood de los años 70 del siglo XX. Forman adapta una popular novela antiautoritaria de Ken Kesey, uno de los textos claves del espíritu de su época. Esta reivindicación de la rebelión individual se llevó cinco Oscar: mejor película, director, actriz, actor y guion adaptado.

El personaje de Randle McMurphy, interpretado brillantemente por Nicholson, es el referente definitivo. Un hombre problemático que finge locura para evitar ir a la cárcel y termina liderando una rebelión contra la autoridad castradora de la enfermera jefe Ratched en un hospital psiquiátrico.

McMurphy es la esencia del «rebelde»: un criminal reincidente que busca evitar los trabajos forzados en una granja penal y consigue ser trasladado a un psiquiátrico, pensando que allí vivirá con más comodidad.

El enfrentamiento se sustancia en un duelo psicológico constante contra la enfermera Ratched, quien encarna el control totalitario y la castración del espíritu humano. Tras atacarla después de una tragedia provocada por ella, el sistema lo somete a una lobotomía, convirtiéndolo en un vegetal. Finalmente, su amigo, otro paciente del psiquiátrico, el jefe Bromden, le procura una muerte por compasión para liberar su espíritu antes de escapar él mismo.

El personaje interpretado por Jack Nicholson, representa la libertad, el individualismo y la resistencia frente a la opresión institucional. Es carismático, ruidoso, apostador y manipulador, pero también posee una humanidad que le lleva a sacrificar su propia libertad para devolver la dignidad a sus compañeros de pabellón.

Otros personajes llamativos en la filmografía de Miloš Forman:

Berger (Hair, 1979): El líder hippie que encarna la rebelión contracultural de los años 60 contra la rigidez militar y las convenciones burguesas. Un filme que explora la mitología americana, tomando como punto de partida un famoso musical que captura el espíritu hippy.

Mozart (Amadeus, 1984): El brillante compositor musical de origen austriaco, retratado no como un genio solemne, sino como un joven vulgar, inmaduro y obsceno cuyo talento natural provoca a la mediocridad institucionalizada de la corte imperial de Viena y a su músico de cámara Salieri.

Larry Flynt (El escándalo de Larry Flynt, 1996): Un personaje cuyo origen está en la América rural y violenta y cuya personalidad se mueve bajo el instinto de venganza. En sus negocios en los que regenta clubes de striptease y explota la pornografía, termina convirtiéndose en un héroe improbable, al defender la libertad de expresión frente a la moral puritana.

Andy Kaufman (Man on the Moon,1999): Un cómico atípico que se niega a cumplir con las expectativas del público, prefiriendo la provocación y el absurdo antes que el aplauso fácil. Representa la dura realidad de un artista incomprendido que combina drama y comicidad, buscando el sentido último de su obra.

En síntesis, el inconformismo y la libertad individual son reivindicaciones permanentes a lo largo de la filmografía del director, encarnadas por sus inolvidables personajes. Su última película fue Los fantasmas de Goya (2006). Miloš Forman falleció el 13 de abril de 2018 en Connecticut (Estados Unidos) a la edad de 86 años.

Escribe Juan de Pablos Pons

Forman, ganador de dos Oscar al mejor director