¡Insoportable!

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El entretenimiento preside las cadenas convencionales

Aunque pueda sorprender, la expresión que antecede no la pronunció en Davos el innombrable señor naranja. Fue el gesto desgarrado y en primer plano de Riyad Mansour, representante de Palestina en la ONU. Con rabia y lágrimas expuso su discurso sobre el genocidio y la destrucción de Gaza antes y después del alto al fuego acordado con el gobierno israelí. El gesto y la exclamación se repitieron en los distintos informativos de TVE, sin embargo, otras cadenas optaron por un comentario neutro al dar cuenta de la aludida asamblea de las Naciones Unidas.

Tan insoportable es la aniquilación de los pueblos más débiles, como la violencia que producen las imágenes sobre las humillaciones impuestas en Davos, las cargas asesinas de los ICE en Minneapolis (USA) o Teherán. Informativos y programas especiales, como en El objetivo de Ana Pastor (La Sexta), nos muestran cómo en distintas ciudades los agentes de inmigración detienen a niños y niñas cuando salen de la escuela, pese a gritar ya maniatados desde el suelo: ¡Soy legal! Tampoco resultan nada cómodas las imágenes ofrecidas sobre la tragedia de los trenes en Córdoba o Cataluña, si bien de distinto orden de representación.

Son imágenes en formato vertical de móvil, en la mayoría de los casos insertadas en los informativos sin que aparezca la fuente, salvo cuando las proporcionan los cuerpos policiales. Se trata de piezas audiovisuales breves, emitidas en bucle y de escasa calidad, no así cuando provienen de los tiktokers partidistas (los recientes reproches entre Pedro Sánchez y Alberto Feijóo por el zasca parlamentario a la subida de las pensiones).

Secuencias que se acompañan de comentarios desde los platós durante horas y más horas con familiares y testigos varios de lo sucedido en las vías de los trenes, en la puerta de un parricida o en las calles de Gaza. No obstante, las tomas espontáneas con el móvil, han devenido en «arma» de defensa para documentar los abusos de la ICE en USA o de los soldados en Palestina.

La reiteración televisiva acaba anestesiando el dolor provocado por el drama reflejado en pantalla y, sobre todo, porque no permite discriminar el comentario profano de los datos contrastados, diferenciar entre la información de la redacción profesional de la ofrecida por las partes con intereses en el asunto. ¿Es legítimo mostrar en el mismo nivel discursivo el disparo a una persona desarmada que la explicación de las autoridades policiales acusando de «terrorista doméstico» al ciudadano abatido?

Una iniciativa al respecto: la otra noche, en El Intermedio (La Sexta), antes de dar paso a las declaraciones del presidente de VOX, insertaron dos leyendas advirtiendo a la audiencia que las siguientes declaraciones podrían herir la sensibilidad y resultar altamente dañinas. A continuación, se dio paso al «canutazo».

El afán de la industria mediática por la «última hora» acaba ocultando lo más relevante de la deriva adoptada por la sociedad de nuestros días. Prefieren dar espectáculo en pos de un mejor posicionamiento en el algoritmo que fomentar la comprensión cabal de los acontecimientos.

Un domingo, en la tertulia de La roca (La Sexta), su presentadora cortó la intervención a un ingeniero industrial para pasársela a una afectada que ponía en solfa la argumentación del ingeniero. Sin más le corta la palabra y se la da a una tertuliana: «Si se sabía que era probable el fallo, ¿por qué no se arregló antes de salir el tren?». Algo parecido sucede cada mañana en el Mañaneros 360 (La 1 de TVE) con la sobreactuación de su presentador Javier Ruiz, que corta a los invitados antes de concluir el argumento. ¡Importa más el ritmo que las ideas! Y menos mal que nos libraron del efímero Directo a la gente (TVE). 

Desde la perspectiva televisiva, el paso del año viejo al nuevo proporcionó la primera sorpresa: planchazo de Antena 3 con los de siempre dando las uvas y éxito para TVE con muchísimo marketing previo promocionando a Estopa, Chenoa y Shakira desde Maimi. Se confirma así la tendencia señalada más arriba al fiar la programación a los dictámenes del algoritmo arrojado por las audiencias.

Según las encuestas y los medios que las comentan, el grupo Atresmedia y particularmente Antena 3, afianza en 2025 su liderazgo en informativos y entretenimiento, Telecinco baja un poco y La 1 de TVE se mantiene a duras penas en segundo lugar. Al decir de los especialistas, la orientación de la programación de Antena 3 y Tele 5 concitan a los segmentos de audiencia de mayor edad, ideológicamente conservadores y de edad provecta.

TVE se desprende de Marc Giró y su provocador Late Xou para recuperar a Dani Rovira

Las audiencias más jóvenes prefieren las pantallas alternativas gestionadas a través de las plataformas en streaming. Sistema que ofrece los contenidos en formato transmedia y al que ya se han sumado las televisiones convencionales para llegar a estas audiencias. El diseño de muchos programas respondería, de alguna manera, a los requerimientos técnicos de esta tendencia, como podría ser La revuelta, Al cielo con ella (TVE) o El Hormiguero (Antena 3), Ilustres ignorantes (Movistar), pero también el reciente documental El viaje, de la Televisión de Aragón, sobre la reinauguración del tren a Canfranc, así como los muchos concursos que saturan la programación de las televisiones convencionales.

Tanto entusiasmo despierta esta nueva modalidad de consumir televisión, que los poderes económicos ya toman posiciones para intervenir en el negocio. Un primer gran paso se acaba de dar a finales del pasado año: Netflix compra la Warner Bros, incluidas sus filiales de videojuegos. Lo siguiente serán las instrucciones del señor naranja dé para cambiar el destino de la Paramount e incluso de los ejecutivos de la CNN si no cambian su línea informativa. Desde luego, ¡no son buenos tiempos para la libertad de prensa! El rostro del corresponsal Guillermo Freser, en el especial de Ana Pastor, era más contundente que la denuncia que hacía de las distintas formas de censura en USA.  

Mientras el soft power lo van imponiendo los transmedia emergentes, los responsables de la vieja televisión, que sigue entreteniendo a un sector importante de la audiencia dedicando más de 200 minutos al día, mueve a sus peones. TVE se desprende de Marc Giró y su provocador Late Xou para recuperar a Dani Rovira, À Punt despide a Toni Cantó para reinstalar a Inés Ballesteros y promocionar al incombustible Josep Ramon Lluch con el programa El Retrovisor (título que no es ninguna ironía). Para reforzar la vertiente conservadora, Cuatro (Mediaset) programa de lunes a jueves el Horizonte con los inefables Iker Jiménez y Carmen Porter como oficiantes del ritual.  

La lógica del entretenimiento sigue presidiendo la programación de las cadenas convencionales. Contenidos que luego se fragmentan en múltiples pantallas y formatos (series, videojuegos, clips, etc.), aptos para consumir en streaming y ocupar la atención el máximo tiempo posible. ¿Son estas las mejores condiciones para advertir la trascendencia de exclamaciones como «insoportable» o «soy legal»?

Escribe Ángel San Martín  

«El retrovisor», lo nuevo de A Punt