Atrapado por su pasado (Carlito’s way, 1993), de Brian de Palma

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Una película virtuosa y psicológica

Creo que a veces hay que ver las películas transcurrido el tiempo, para hacer una crítica con perspectiva y tener una visión en el momento actual del que escribe, con relación a la época de estreno, en este caso en 1993. Más de treinta años han pasado desde entonces.

Se dice que a los lugares conocidos hay que volver una vez transcurrido mucho tiempo… aunque treinta años no sean nada, como reza el tango, y yo haya vuelto a visionar la obra.

Pues bien, esta película fue exitosa y al gusto de la crítica y del público en su momento. Y me parece que hoy sigue teniendo sus valores importantes.

Dirección y guion

Su director Brian de Palma sabe llevar este magnífico thriller muy lúcidamente, siempre con su toque clásico y su hacer brillante (cuando le salía la cosa, pues es un director un tanto irregular), de manera efectiva y expresionista: una tragedia llevada con pulso firme.

El guion es muy bueno y conduce convincentemente la acción por caminos de solidez y valor en los diálogos, escrito por David Koepp y basado en novela de Edwin Torres, antiguo juez portorriqueño de la Corte Suprema de Nueva York y autor de la también conocida novela llevada a la pantalla por Scorsese en 1985, After Hours (aquí se llamó ¡Jo, qué noche!): genial, por cierto.

Diría que es un guion brillante, lo que me lleva a pensar que De Palma hacía buenas pelis cuando tenía buenos guiones, por otro lado, una cualidad casi imprescindible para ello en cualquier director pues sin guion no hay película.

Otros aspectos

Acompaña a estas cualidades una música de Patrick Doyle que arropa el filme de manera óptima (hay que subrayar la música-disco setentera que suena como fondo en todas las escenas que acontecen en el local de Carlitos, una música trepidante y bestial en el buen sentido: El Watusi de Ray Barreto, You’re so beautiful de Billy Preston, aunque interpretada por Joe Cocker; o el Lady Marmalade de La Belle).

Magnífico montaje; y una buena fotografía de Stephen H. Burum que tiñe la acción de colores ocres muy matizados.

Además, De Palma es un director enérgico que disfruta de la exageración, y aquí pinta una galería de coloridos gánsteres y maleantes.

El reparto es excepcional, con un Al Pacino expresivo al máximo en el papel de Carlito, y un extraño Sean Penn caracterizado con pelo rizado y vestido de etiqueta en su papel de abogado de mafiosos (que lo hace casi irreconocible), rol que interpreta a la perfección, no en vano fue nominado en ese año de 1993 en los Globos de Oro como mejor actor de reparto, junto a Penelope Ann Miller, que está guapa y estupenda igualmente.

El resto de los mafiosos y demás ralea: James Rebhorn, John Leguizamo, Luís Guzmán, Viggo Mortensen o Ingrid Rogers por mencionar algunos encuadran el resto del conjunto actoral de manera excelente.

La trama

En la trama, Carlito Brigante (Al Pacino) es un hispano que nada más comenzar el filme es tiroteado a bocajarro, por lo cual, en ese estado crítico, lo que ocurre es que el protagonista hace un repaso de su vida, y esa es la historia que se narra a lo largo de toda la película.

Lo podemos ver en la audiencia judicial que lo libera tras solo cinco años, gracias a un tecnicismo. Su ostentoso y sinvergüenza abogado, llamado Kleinfeld (Penn), lo observa con una sonrisa burlona mientras Carlito se dirige extensamente al juez y a la sala sobre las lecciones que debe aprender de su liberación.

El discurso lo retrata como un presumido fanfarrón moralista, y empezamos a ver una faceta profunda de Carlito cuando regresa a las calles donde una vez fue famoso.

Enfrentado a 30 años de prisión, donde esperaba morir, tuvo la oportunidad de reflexionar y ahora decide reformarse. Un amigo le ha ofrecido una participación en un negocio de alquiler de coches en las Bahamas.

Para financiar la inversión, Carlitos acepta un trabajo en un club nocturno ostentoso, donde se ve justo con la gente que debería evitar. Allí conoce a un joven punk que siempre se presenta como Benny Blanco del Bronx (Leguizano), un tipo impulsivo como Carlito fue en el pasado. Y Benny saca lo peor de él.

El protagonista quiere mantenerse al margen de problemas, ganar algo de dinero y largarse de la ciudad rápido

Vida y avatares del protagonista

La vida de Carlito siguió anteriormente el rastro de delincuencia, el tráfico de drogas, crímenes y una estancia en la cárcel de meramente cinco años. Y según cuenta Carlito, fue esa época la que le hizo tomar la decisión de dejar la vida de latrocinio y tráfico de drogas que llevaba.

El protagonista quiere mantenerse al margen de problemas, ganar algo de dinero y largarse de la ciudad rápido. Pero sus valores, sus amigos y sus amistades son criminales, y el guion lo acorrala inevitablemente: su compulsión por apoyar a sus amigos lo traiciona.

Su tutor en este proceso no es ningún santo, un abogado cocainómano que es más un problema que una ayuda para él. Al fin, Carlito consigue entrar como socio en un club nocturno e intenta retomar su relación con su antigua y sufrida novia.

La revisión de vida que hace el protagonista está muy bien llevada en la historia, con el hilo de la trama tenso y viendo el espectador con cierta angustia que sus buenas intenciones, tras salir de la cárcel, se van yendo al traste, pues es muy difícil el buen camino si se sigue dentro del mundo de la delincuencia y el crimen, si uno no abandona el campo, el ámbito vital de los gánsteres y la mafia, en este caso.

Escenas importantes

En la película, De Palma logra cuidar al máximo sus escenas, generar tensión cuando se ve que puede ocurrir lo peor, con gran fuerza y un empaque visual muy audaz.

Dos de las escenas clave de la película se encuentran entre las mejores del director. Una involucra un plan descabellado del abogado para rescatar a un delincuente de la prisión flotante de Rikers Island. La otra es una persecución del gato y el ratón que culmina en un tiroteo la Grand Central Station.

Pues, aunque ha habido muchos tiroteos en estaciones de tren en el cine, De Palma encuentra un sinfín de variaciones mientras Carlito intenta eludir a sus perseguidores. Y las imágenes son verdaderamente impactantes.

Igual ocurre en episodios tan dramáticos y violentos como la partida de billar. Son escenas violentas que no obstante se hacen más bien dramáticas y son de todo punto creíbles. Además, De Palma hace un sensible y complejo retrato de los personajes, y dota al filme de un ritmo preciso que envuelve al espectador.

De Palma hace un sensible y complejo retrato de los personajes, y dota al filme de un ritmo preciso que envuelve al espectador

Apuntes psicológicos

Se me ocurre que en esta peli se ejemplifica un concepto psicoanalítico propuesto por Freud llamado «compulsión de repetición», según el cual se fundamenta el impulso de los seres humanos a repetir actos, pensamientos, sueños, juegos, escenas o situaciones desagradables o incluso dolorosas, así como la repetición de rasgos patológicos de carácter.

Este concepto fue posteriormente ampliado y enriquecido por Freud, quien expuso sus ideas en la conocida obra Más allá del principio del placer (1920). En ella se define la repetición de una manera más completa y en relación tanto con la pulsión de muerte (en la peli hay mucho de esto, mucha muerte en estado puro, sobredosis de violencia, drogas, riesgo, disparos, etc.); y con el concepto de resistencia (como defensa inconsciente contra el tratamiento) y de sus consecuencias negativas para la cura o para andar por mejores caminos.

Esto viene muy bien para entender mejor psicológicamente esta peli, pues Carlito quiere sanar, dejar de ser un antisocial, un asesino, y sin embargo no puede, y se ve impelido de manera más o menos consciente, a repetir su papel de gánster y tropezar dos veces en la misma piedra.

Es tal vez por esto que el filme en español se titula Atrapado por su pasado, aunque el título en inglés también casa con esto que digo: Carlito’s Way. Y es que la historia plantea la oportunidad de corregir errores, retomar otro camino e iniciar una vida honrada y feliz, pero sin éxito.

Vuelta a vida de delincuente

Pero lo que tiene un atisbo de buen comienzo, con el transcurrir de la trama se va poco a poco torciendo, y demuestra que el hombre que pretendía borrar o evitar su pasado, al final vuelve a las andadas, o sea, a lo mismo, a ser el patológico gánster-mafioso de siempre y acabar tiroteado (en cierto modo todos somos Carlito Brigante ¿quién no repite sus errores?).

El filme, en suma, se centra en los mecanismos que impulsan a un hombre de vuelta a la vida delictiva a pesar de sus mejores intenciones de escapar de ella.

Desde luego no se puede decir que esta cinta sea una obra maestra, pero sí logra hacerse un hueco significativo en el historial de las películas del género de mafias y gánsteres.

De estilo cáustico y elegante, es un filme virtuoso, de los que se quedan grabados en la retina.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

De estilo cáustico y elegante, es un filme virtuoso, de los que se quedan grabados en la retina