Un cambio de paradigma en la ficción criminal

El romanticismo y la épica con los que el cine clásico retrató al crimen organizado, durante muchos años, quedó definitivamente roto con la aparición a finales de los años noventa de Los Soprano. Creada por David Chase, esta icónica serie de televisión dinamitó la visión convencional sobre la mafia. Lo hizo llevando el relato a una nueva dimensión narrativa.
La serie proponía como referente principal la historia de un jefe mafioso vulnerable, ansioso e impulsivo, que cambió definitivamente la ficción audiovisual sobre el crimen organizado, tornándola en un reflejo poco amable e incómodo de la América contemporánea. A partir de ese momento, la mafia en la ficción dejó de ser únicamente un espectáculo de poder para convertirse en una herramienta de análisis social, psicológico y moral de una época.
Bajo su influencia, el tratamiento del gansterismo a través de las series televisivas cambió radicalmente, convirtiendo el relato criminal en una épica oscura, centrándose en describir luchas internas, corrupción, traiciones y asesinatos. Su tono seco, la violencia extrema y la ausencia de romanticismo se tradujeron en una mirada descarnada sobre el poder criminal.
Este enfoque lo reflejaron, después de Los Soprano, series como: The Wire (2002-2008), Breaking Bad (2008-2013), Boardwalk Empire (2010-2014), Peaky Blinders (2013-2022) y Gomorra (2014-2021), entre otras.
Cuando David Chase creó con su equipo de guionistas, por encargo de la cadena de televisión HBO, los primeros capítulos de la serie Los Soprano, su impacto fue sorpresivo y su éxito inmediato. El motivo principal fue su nuevo enfoque antes descrito, con un tratamiento narrativo rompedor y original, respecto a lo hecho anteriormente.
Los 86 episodios de Los Soprano fueron dirigidos por un grupo rotativo de realizadores a lo largo de sus 6 temporadas. David Chase, además de crear la serie, escribió y dirigió el primer episodio (piloto) y el icónico último episodio sobre el que vamos a hablar más adelante. Otros realizadores clave, como Timothy Van Patten, Allen Coulter o John Patterson, se encargaron de dirigir la mayoría de los capítulos.
La serie nos presenta la historia de Tony Soprano, un jefe de la mafia italiana en Nueva Jersey, el cual, bajo el amparo de unos negocios legales dedicados a la recogida de basuras, ocultaba actividades ilegales vinculadas a la extorsión y la actividad criminal. Se caracterizaba por actuar con una gran violencia. Pero tenía una particularidad: sufría problemas de salud mental, lo que le generaba una debilidad a nivel personal y también de imagen, ante su familia y sus enemigos.
Al comienzo de la serie el personaje de Toni Soprano tenía unos cuarenta años (había nacido en 1959) y cumplió cuarenta y siete durante la última temporada. La serie toma como referencia real, las características de mafiosos de Nueva Jersey como Vincent Palermo (jefe de los DeCavalcante), y el gánster Tony Boy Boiardo; bajo la influencia de las cinco familias de Nueva York, dedicadas a la extorsión, la usura y el juego ilegal; en definitiva, al amparo del crimen organizado.
La serie, emitida a lo largo de seis temporadas (1999-2007), ganó 21 premios Emmy, 5 Globos de Oro y fue nominada a otros 111 galardones, contribuyendo a consolidar a HBO como una cadena de televisión de prestigio. Parte de su legado perdurable reside, quizás, en que Los Soprano concluyó cuando aún era una de las series más valoradas de la televisión.
Los Soprano consta de 86 episodios. Una primera gran aportación fue incorporar a la televisión la complejidad de la narrativa cinematográfica para contar la crónica de la vida cotidiana y los acontecimientos generados por una familia mafiosa de segunda fila, a la sombra de los principales capos de Nueva York. La línea argumental principal viene trazada por las confidencias de Tony Soprano (James Gandolfini) a su psiquiatra, la doctora Melfi (Lorraine Bracco).
La icónica secuencia de apertura que inicia todos los capítulos de la serie, presentando los títulos de crédito, muestra a Tony Soprano conduciendo su enorme Chevrolet Suburban desde el túnel Lincoln dejando atrás la ciudad de Nueva York e internándose por la autopista de peaje en dirección a su residencia en Nueva Jersey. El desplazamiento, acompañado por la canción Woke Up This Morning, del grupo Alabama 3, establece el tono de la serie, marcando un fuerte contraste entre la ostentación de su hogar y el poco glamour de las zonas industriales y suburbiales que atraviesa, en su rutina como capo de un grupo mafioso local.
La pieza fundamental de la serie es su protagonista James Gandolfini (1961-2013) un actor de origen italiano que después de destacar en varias películas con roles secundarios, triunfó con el papel de Tony Soprano.

El perfil del protagonista es el de un hombre de mediana edad, de origen italiano, que trata de ser un buen hijo, padre y marido. A causa de las presiones del trabajo y de la familia, los ataques de ansiedad que padece y que le obligan a seguir una terapia podrían comprometer tanto su actividad mafiosa, como a su familia.
La serie no sigue una única trama lineal, sino que desarrolla múltiples historias que se entrelazan: rivalidades entre mafias, problemas familiares, venganzas o inestabilidad personal. La complejidad de sus argumentos se apoya en la variedad de cuestiones que aborda y la manera en que lo hace, incorporando en ocasiones toques de un humor algo ácido. Aspectos como la lealtad, la familia, la moralidad, la gestión del poder, la muerte, el nihilismo o la depresión de Tony están presentes, y como telón de fondo, el cambio cultural en Estados Unidos tras eventos como el 11 de septiembre de 2001.
Precisamente, la serie basó parte de su éxito en el desarrollo de los diferentes personajes secundarios que giran en torno a la familia de Tony. Su núcleo principal incluye a la esposa Carmela (Edie Falco), sus hijos Meadow (Jamie-Lynn Sigler) y Anthony (Robert Iler) y mafiosos del clan de los Soprano, como Silvio Dante (Steven Van Zandt), Paulie Gualtieri (Tony Sirico), Salvatore Bonpensiero (Vincent Pastore); sin olvidar al sobrino «cinéfilo» de Tony, Christopher Moltisanti (Michael Imperioli) y su prometida Adriana La Cerva (Drea de Matteo).
Fundamentos argumentales de la serie
A lo largo de seis temporadas, el personaje de Tony Soprano va afrontando diferentes situaciones y problemas, tanto a nivel familiar como criminal. Así, consigue consolidar su poder al frente de las familias mafiosas de Nueva Jersey. Afronta conflictos internos con otros capos, como su tío Corrado «Junior» Soprano (Dominic Chianese). Maneja tensiones con su esposa Carmela Soprano y sus hijos, Meadow y Anthony Jr. También con su madre Livia Soprano (Nancy Marchand) con la que mantiene una mala relación.
Temáticamente es fácil encontrar conexiones de esta serie con las grandes películas que han abordado el tema de la mafia italiana en los Estados Unidos como la saga de El Padrino (1972, 1974, 1990); Scarface (1984); Uno de los nuestros (1990) o Casino (1995). De hecho, en la serie aparecen con frecuencia referencias explícitas a estas películas.

Tony Soprano como un antihéroe complejo
Un antihéroe, no se define como alguien opuesto al héroe. Desde el punto de vista social puede ser un villano, pero sin embargo podemos simpatizar con él por sus características personales. De hecho, actúa de forma parecida a los héroes convencionales, aunque sufre alguna debilidad latente, que nos remite al tipo de héroe trágico.
Este tipo de héroe,dadas sus limitaciones humanas, resulta más fácil de empatizar con él, porque no se libra de sus defectos que terminan por imponerse. Esto le hace más vulnerable, y por tanto más identificable con nosotros. Frente al héroe que actúa con un halo invencible.
Las debilidades de Tony Soprano, que toman la forma de ataques de pánico y otras fragilidades ocultas tras una fachada de fuerza, plantean de alguna manera la crisis de una masculinidad convencional. La serie analiza también cómo los traumas infantiles y la figura materna modelan la violencia y la depresión de Tony.
A diferencia de películas como El Padrino, que proponía una imagen romántica de la mafia, Los Soprano se centra en su declive, incidiendo en temáticas como el papel de la propia familia, frente al poder de «La familia» mafiosa y el seguimiento de sus propias leyes como soporte para delinquir.
La relación de Tony con la Dra. Melfi permite un análisis directo de sus propias contradicciones, de sus ataques de pánico y su comportamiento violento supuestamente heredado. Otro elemento recurrente es la obsesión por la comida que sirve como metáfora de la ansiedad, el vacío y el nihilismo de los personajes.

El controvertido final de Los Soprano
La última temporada de la serie se dividió en dos partes, cuyos capítulos fueron emitidos entre los años 2006 y 2007. El último episodio se presentó originalmente en junio de 2007; la serie no había experimentado una caída significativa de audiencia, por lo que no fue HBO quien pidió su cancelación. Los Soprano terminó porque David Chase escribió el mejor final posible para la historia, muy sorprendente e inesperado.
El capítulo lleva por título Made in America, un episodio controvertido y totalmente imprevisible, con un final críptico que sigue todavía hoy desconcertando al público, especialmente a aquellos que buscan un cierre narrativo coherente.
Durante una entrevista en 2019, el creador de la serie, David Chase, reveló los detalles de su idea inicial para el final de la serie, una que, temáticamente, es similar a la versión final, pero que deja más claro el destino del protagonista y antihéroe de la serie.
En los momentos finales de Made in America, se percibe una sensación de inquietud mientras Tony se preocupa por el inminente colapso de su organización; pero también hay una sensación de esperanza cuando ve llegar a su esposa Carmela y a su hijo Anthony al restaurante Holsten’s en Nueva Jersey para cenar todos juntos. Tony busca en la jukebox una canción: Don’t Stop Believing, de Journey, con un mensaje de reconciliación. Sin embargo, justo cuando entra al restaurante la hija de Tony, Meadow, la escena termina abruptamente, con un fundido a negro.
Pero no es un fundido convencional; desde un punto de vista técnico el recurso narrativo utilizado se denomina smash cut, que podría traducirse como «corte violento». Por el contrario, el fade to black más convencional, es un cierre lento en el que la imagen va desapareciendo progresivamente hasta disolverse por completo.
En 2019, Chase habló sobre su final original con los autores de The Sopranos Sessions, Alan Sepinwall y Matt Zoller Seitz (USA Today). De hecho, reconoce la secuencia de fundido a negro como una «escena de muerte» y afirma que conceptualizó el clímax de la serie años antes. En la versión inicial, Tony se dirige a reunirse con el jefe principal, Johnny Sack (Vincent Curatola), en Manhattan, y un hipotético fundido a negro durante una secuencia de conducción en el túnel Lincoln habría implicado a los espectadores que «algo malo» sucede. Según Chase, no quería que el subtexto fuera tan obvio, por lo que este final quedó descartado.
Durante la conversación de The Sopranos Sessions, Seitz señala que Chase se refirió a la secuencia del restaurante como una «escena de muerte», lo que lleva al responsable de la serie a aclarar sus intenciones: «Todos podríamos morir en un restaurante», dice Chase. «Ese era el objetivo de la escena».

Sin embargo, hay indicios evidentes que sugieren que Tony muere justo cuando Meadow entra al restaurante. En lo que parece ser un homenaje cinematográfico a El Padrino, cuando un cliente del restaurante mira nerviosamente a su alrededor mientras la hija de Tony busca un lugar para estacionar.
Mientras, un hombre misterioso se levanta de la mesa y va al baño, presumiblemente para salir armado y cometer el asesinato. Puede parecer un momento intrascendente, pero temáticamente guarda paralelismos con la famosa secuencia de restaurante del clásico de Francis Ford Coppola de 1972, en la que Michael Corleone (Al Pacino) se reúne con dos hombres en un restaurante para una reunión de negocios, solo para asesinarlos después de sacar una pistola escondida en el baño. Durante las seis temporadas de Los Soprano, Chase incluyó numerosas referencias a El Padrino.
En un episodio anterior de la serie, Bobby Baccalieri (Steve R. Schirripa) le dice a Tony sobre la muerte: «Probablemente ni siquiera lo escuches cuando suceda». El corte a negro y el fundido a silencio representan exactamente eso: la bala llega antes que el sonido.
El final de Los Soprano, con su fundido a negro, ha sido explicado de diversas maneras, lo que, naturalmente, realza su legado e invita a una nueva generación de espectadores a «deconstruir» su significado.
David Chase ha confirmado que su intención era transmitir que la muerte de un mafioso puede llegar en cualquier momento, de forma abrupta y poco heroica. Además, buscó romper con los finales tradicionales para que los espectadores experimentaran de golpe la misma incertidumbre con la que Tony vivía cada día de su vida.
Es un final que cabe interpretarlo como una representación del ciclo inquietante del peligro en la vida de Tony, o bien, como la interrupción abrupta de su existencia. Sin lugar a duda, es un excelente ejemplo de final abierto que cierra de forma brillante esta serie considerada un clásico en la historia de la ficción criminal.
Escribe Juan de Pablos Pons
