En vez de un choque entre lo analógico y lo digital, reivindicando lo primero y despreciando lo segundo, rechaza una posición maniquea y desarrolla los aspectos positivos de ambos universos.
Una película menor, en resumen, que no pasará a la historia de Pixar ni por su trama ni por sus personajes, mostrando a veces una inercia peligrosa en la repetición de clichés.
Nada nuevo bajo el océano
¿Cómo reinventar lo que fue una maravillosa road movie bajo el agua, plagada de personajes memorables y de aventuras espectaculares,...